El corazón histórico de Barcelona se reinventa con gastronomía y más de 20 chefs, pasteleros y bármanes. El mercado de Santa Caterina volvió a convertirse en el escenario de una cena excepcional, donde algunos de los mejores cocineros del Born han celebrado la riqueza gastronómica del barrio frente a representantes institucionales, sociales y culturales de la ciudad.

Born Districte Gastronòmic, impulsado por Barcelona Born Gourmet, reúne talento local e internacional, transformando el distrito en un referente gastronómico único, lleno de experiencias gastronómicas y culturales.
Este evento da el pistoletazo de salida a la campaña “Roda el món i torna al Born” un llamamiento a redescubrir el corazón histórico de Barcelona y a recuperar la conexión emocional de los vecinos con el barrio.
Una cena excepcional que puso de manifiesto que, por mucho que viajamos, siempre volvamos a los sabores de casa, todo ello animado con música jazz en directo.
La propuesta gastronómica se elaboró íntegramente con productos de temporada del Mercado de Santa Caterina, que también forma parte del sello Born Districte Gastronòmic. Creaciones como la ostra, en colaboración entre Estimar y Paradiso, el Aranccini en la carbonara de Llamber y otros platos elaborados con producto fresco del mercado pusieron en valor el papel fundamental de la gastronomía y del espacio en la preservación del Born como joya histórica de Barcelona.


“Roda el món i torna al Born”
No es solo un dicho, es casi una filosofía de vida encapsulada en pocas palabras.
Para nosotros significa que puedes hacer mil viajes, perseguir oportunidades, cambiar de ciudades, de trabajos o de círculos… pero hay un hilo invisible que te acaba llevando de vuelta a tu punto de partida: tu barrio, tu gente, tus raíces, tu identidad emocional.
El Born no es cualquier lugar. Históricamente fue un núcleo de comercio de Barcelona, de vida cotidiana, de mezcla de culturas. Volver al Born es volver a lo auténtico, a ese espacio donde uno se reconoce sin máscaras.


Bajo nuestro criterio la frase encierra varias capas.
Por mucho que explores, el lugar que te formó —en valores, en carácter, en cicatrices— siempre reaparece. Es la confirmación de que el mundo te cambia… pero también te reafirma.
Quien “roda el món” cree que lo ha visto todo. Pero al volver al Born descubre que lo esencial seguía allí… a veces salimos para entender que lo que buscábamos ya lo teníamos. Es un recordatorio de que, por mucho ruido que haga el mundo, nuestras raíces son el terreno firme. Vuelves porque ahí es donde eres tú sin explicaciones.


Se va, se aprende, se vuelve. Y en cada vuelta eres un poco distinto, pero también un poco más tú.
En un mundo de movilidad constante, trabajos líquidos y vidas aceleradas, la frase funciona casi como una brújula: ‘es sano perderse, pero es imprescindible saber dónde está tu casa interior’.
Viaja, crece, equivócate, conquista el mundo… pero recuerda quién eres y de dónde saliste. Porque tarde o temprano, la vida te hará pasar de nuevo por tu Born.

