Jerónimo, Madrid

Desde que éramos pequeños, decir “Jerónimo” siempre nos ha llamado a grito de guerra, a la carga, a por todo y con todo, suena a westerns en blanco y negro que llenaban nuestras tardes de sábado.

Jerónimo es ese grito de guerra de la cocina mexicana tradicional llevada a la exquisitez. Desde hace años, el desembarco en España de nuevos chefs ha transformado la cocina de ese país hermano, manteniendo la esencia y dándole un giro original y sorprendente.

En los fogones, Enrique Olvera, un apasionado de lo auténtico y los productos de calidad, concienciado con la biodiversidad, y que transmite sus raíces a través de una cocina honesta y en constante evolución. Formado en Nueva York, valiente desde sus orígenes, abre su primer restaurante en la ciudad que nunca duerme a los 24 años, otro más en NYC, salto a Los Angeles, y ahora lo disfrutamos en Madrid.

Enclavado en el elegante y moderno Hotel Edition, Jerónimo se aleja de la incómoda norma de las cenas por turnos, y te ofrece su innovador e íntimo ambiente sin prisas, porque aquí se viene a disfrutar de la cocina, del servicio y del entorno.

Asesorarse es norma cuando una hace su primera visita a cualquier restaurante, y si en Jerónimo no quieres caer en tópicos, deja que Carlos y su equipo de sala te lleven de la mano para que todo te sepa a México y sin embargo todo te parezca diferente, porque al leer la carta no crees adivinar nada que no esté en cualquier restaurante mexicano. Pero no…

Tortillas de trigo a discreción, e inventa cada plato. Nosotros probamos el obligado guacamole que sabía al àhuacamolli que puedes probar en lo más profundo de Chiapas o Guerrero. La Gringa de Camarón, una exquisitez que querrías repetir, pero hay que seguir probando. La Cochinita Pibil con salsa de habanero, nada convencional. Y sobre todo, el Pescado a la Talla, ese día un rodaballo, del que el sabor de cada bocado en su tortilla, con mayonesa de lima y hierbas, se eternizada y atesoraba en la boca.

Poco espacio queda para el postre, pero los sabios consejos de Carlos llegaron hasta el final, con el Merengue Rompope al centro y cuatro cucharas peleando por el último pedacito.

Buena carta de vinos, con vinos de calidad tan originales y novedosos como el concepto de Jerónimo, si acaso con ese pecado tan frecuente hoy en día del precio de los vinos en carta, al que más para mal que para bien, nos vamos acostumbrando. Ah, y excelente coctelería con margarita de mexcal.

Poder quedarte al final, tranquilo, tomándote una copa en tu mesa, es un lujo que cada vez disfrutamos menos con los sistemas de turnos. Reservando a partir de las 9 lo tienes garantizado. Un auténtico placer antes de volver a casa, o de tomar la penúltima en alguna azotea del casco antiguo.

Restaurante Jerónimo

Plaza de Celenque, 2, Madrid, 28013

+34919545440

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