Hay restaurantes que nacen de un estudio de mercado, de una tendencia detectada a tiempo o de un concepto cuidadosamente diseñado.
Santa Magdalena nació de una casualidad, de la memoria y de las ganas de volver.
El cocinero Quim Marquès, nacido y criado en Gràcia, llevaba décadas siendo uno de los grandes referentes de la cocina barcelonesa. Durante cerca de treinta años estuvo al frente de El Suquet de l’Almirall, en la Barceloneta, donde convirtió los arroces, los pescados y la cocina marinera en auténticas señas de identidad. También fue cofundador de Pepa Tomate y pertenece a aquella primera promoción de la Escuela de Hostelería de Barcelona de la que salieron nombres como José Andrés, Sergi Arola o Carles Abellán.
Cuando El Suquet cerró en 2018, Quim se retiró aparentemente de la primera línea. Junto a su hija Paula Marquès, nutricionista, abrió en Gràcia ExquisEat, un espacio dedicado a conectar gastronomía, cultura, formación y conversación.
Y entonces ocurrió algo muy de barrio.
Justo enfrente había un pequeño bar donde padre e hija solían tomar café. La propietaria decidió jubilarse y les ofreció el local. Durante treinta años había sido un bar sencillo, con su barra, sus azulejos y ese aspecto ochentero que tantos diseñadores intentan reproducir y que allí era absolutamente verdadero. Quim y Paula no estaban buscando un restaurante, pero comprendieron que aquel espacio no debía perder su alma.
En otoño de 2023 levantaron la persiana de Santa Magdalena.

No hicieron una reforma espectacular. Limpiaron, recuperaron y conservaron. Porque el proyecto no consistía en inventar un concepto, sino en devolverle la vida a una casa de comidas.
Y también en rescatar una cocina.
Fricandó con moixernons.
Cap i pota con samfaina.
Macarrones del Cardenal.
Escudella i carn d’olla.
Garbanzos con butifarra negra y sepionets.
Buñuelos de bacalao.
Arroz a la cazuela.
Platos de cuchara, de sofrito, de picada, de paciencia y de pan para mojar.


Quim y Paula comparten una preocupación: que desaparezcan los platos que comían de pequeños y que todavía hoy siguen encontrando los domingos en casa de la madre de Quim. Como él mismo resume, podemos disfrutar de ceviches, tacos y cocinas llegadas de todo el mundo, pero resulta extraño que en Barcelona cueste encontrar un buen fricandó.
Santa Magdalena no es, por tanto, un ejercicio de nostalgia. Es una reflexión sobre lo que significa innovar.
Porque quizá innovar no siempre consista en añadir ingredientes, técnicas o discursos. A veces significa recuperar un plato antes de que desaparezca, cocinarlo con mejor producto, hacerlo más ligero y servirlo sin solemnidad.
En la carta conviven las cocciones largas con la inmediatez del producto: unas gambas, unos embutidos, unas setas de temporada o un plato crudo preparado al momento. Cocina lenta y cocina instantánea. Tradición e improvisación. Complejidad en el fogón y naturalidad en la mesa.
Paula aporta además su mirada como nutricionista, incorporando más verduras y buscando que esos guisos con memoria sean sabrosos sin resultar pesados. El resultado no pretende disfrazar la tradición, sino hacer que vuelva a formar parte de nuestra vida cotidiana.



Hay algo especialmente bonito en la historia de Santa Magdalena.
Después de recorrer la Barceloneta, vivir las modas gastronómicas, participar en distintos proyectos y cocinar junto a algunos de los grandes nombres del oficio, Quim Marquès ha vuelto al barrio donde nació.
No para demostrar nada, solo para cocinar aquello que le hace feliz.
Santa Magdalena es un restaurante, pero también una pequeña declaración de principios: los barrios necesitan lugares donde todavía se cocine, se converse, se moje pan y se reconozcan sabores que creíamos olvidados.
Porque la cocina con alma no siempre necesita cuatro estrellas, en ocasiones… le bastan tan solo cuatro patas y un mantel.


Dos espacios, una sola cocina
ExquisEat y Santa Magdalena nacieron desde una misma pasión por la gastronomía y la buena comida. Dos caras de una misma moneda, dos espacios diferenciados pero unidos por una misma esencia culinaria.
Por un lado, Santa Magdalena, un restaurante desenfadado, informal y casero, donde la cocina de barrio y los auténticos sabores toman protagonismo. Un lugar ideal para compartir comidas en un ambiente acogedor y distendido.
Por otra parte, L’ExquisEat es su apuesta por un espacio más íntimo y privado, pensado para aquellos que buscan una experiencia personalizada, lejos del ajetreo de los restaurantes convencionales. Aquí, la gastronomía se fusiona con la cultura y la creatividad, ofreciendo una propuesta exclusiva para eventos y encuentros especiales.
En L’ExquisEat, ofrecen la posibilidad de disfrutar de comidas privadas en un ambiente íntimo y exclusivo, ideales para grupos de entre 10 y 25 personas sentadas y si se prefiere un formato más informal, de pie, pueden acoger hasta 60 personas.
Su espacio de 150 m² se divide en una cocina abierta, un comedor con una majestuosa mesa y una zona de café con confortables sofás, creando el ambiente perfecto para cualquier ocasión. Ya sea para una celebración familiar, un evento de empresa o un encuentro con amigos.
Tienen tres opciones para grupos.
– Por la mañana, se puede disfrutar de un conocido coffee break, o como prefieren llamarlo, un desayuno de tenedor, a partir de las 9.30h.
– Al mediodía, los almuerzos están disponibles a partir de las 13.30h.
– Por la noche, a las 19h, ofrecen merienda-cena ya que a las 22h cierran.
Calle de Sta. Magdalena, 6.
08012. Barcelona.
Teléfono: 933 03 51 33

