Este verano, 4 Patas y un Mantel, ha disfrutado de un viaje a Colombia, a distintos lugares, como ya comentamos en la reseña dedicada a “El Cielo” de Medellin.

Al margen de lo sabrosa que es la comida en todo el País, con sabores muy reconocibles para el paladar español, donde las carnes, tanto de res como de cerdo, pescado y marisco, son de degustación obligada y común, la gastronomía colombiana es rica también en pluralidad de sabores, cocciones, y olores, y dependiendo del lugar, se acentúan unos u otros productos. Mención especial para las frutas, que con cientos (si, cientos) de variedades locales, que convierten a Colombia en uno de los países con mayor biodiversidad de frutas por kilómetro cuadrado del mundo, hacen que un desayuno o una comida, sean, con tan sólo ese ingrediente, un festival de sabores, aromas, texturas y colores.
Pues si hay una ciudad que recoge todo ese colorido, esa pluralidad, ese mestizaje ya en sus calles, es Cartagena de Indias.
No nos vamos a recrear en la belleza de su casco antiguo, bellamente conservado y restaurado, nos iremos en esta ocasión a Getsemaní, sin duda, uno de sus barrios con mayor personalidad. Cuna de infinidad de demostraciones artísticas y todavía, a pesar de la incipiente gentrificación, uno de los barrios más auténticos y contraculturales del país.
Pues bien, allí, en medio de esa vibrante atmósfera, se encuentra “El Beso” un pequeño restaurante con tan solo media docena de mesas en su interior y algunas, pocas, más, en la terraza interior al aire libre, pero con una personalidad increíble.



Su oferta gastronómica no difiere excesivamente de la de sus colegas de la plaza, pero el descaro y la frescura con la que se presenta, empezando con el “Manifiesto El Beso”, donde este restaurante se autodefine como “el restaurante más relajado que jamás encontrarás”, ya da pistas de la personalidad de este sitio y de lo que vamos a encontrar, pero, sobre todo, de cómo lo vamos a encontrar. Pero ¡ojo! Por encima de todo, ellos definen su propuesta como “Alta cocina callejera”, y eso sí, que nos da una pista inequívoca de lo que vamos a encontrar.
Cuando se habla de relajación, en Colombia y especialmente en la zona caribeña, se hace honor a la definición. No vayas con prisa, baja las revoluciones y déjate llevar por la cadencia del lugar. No, ni el camarero ni el cocinero se han olvidado de ti, es que las cosas las hacen con cariño…y tiempo. Y cuando logres bajar las pulsaciones, tú también lo disfrutarás.
La oferta, ya ha quedado dicha, mucho pescado y marisco, gambas (al ajillo), langosta, pescado “Tikka Masala”, tostadas, tacos, hamburguesas, empanadas, deliciosos y dulcísimos postres…y todo ello regado con infinidad de cervezas, vinos, destilados…



Ya sabes, si te acercas por Cartagena de Indias, no dejes de visitar “El Beso”.

